Trabajo Remoto

El teletrabajo ¿un peligro para la hostelería?

Supone el teletrabajo un peligro para el sector de la hostelería o algún otro sector. Aquí contraargumentamos un artículo que así lo comenta.

Hoy por la mañana llegaba a casa de mi típica rutina mañanera: salir a correr para coger con ganas el día.

Revisando las notificaciones de mi móvil, me encontré con una de David Blay, en el grupo que tenemos de Escuela de Trabajo Remoto en Slack: “Bares y restaurantes imploran el fin del teletrabajo”, publicada por Economía Digital. Obviando que el título tiene, al menos bajo mi punto de vista, un pequeño componente de clickbait, no voy a mentir al decirte que accedí al enlace de inmediato.

Una vez revisada la noticia, con aportaciones de Emilio Gallego, secretario general de Hostelería de España, me propuse escribir este post para contrargumentar algunos detalles que se exponen en el mismo.

Teletrabajo: un mal negocio ¿Para quién?

La primera parte del artículo se centra en intentar argumentar que el teletrabajo va a ser un mal negocio para la hostería, y de hecho se introduce (sin ningún dato más a la vista) con un rotundo: “el teletrabajo está sobrevalorado”

En los consiguientes párrafos, los argumentos son los que ya hemos leído, escuchado y visto, por activa y por pasiva, en todos y cada uno de los medios de España y de medio mundo: volver a la normalidad, a lo que yo siempre respondo lo mismo ¿lo qué estábamos viviendo antes de esto era “normal”?

Preguntas al aire aparte, vamos al cometido de este post, que es contraargumentar, e incluso, en la medida de mis posibilidades y conocimientos, darle un halo de esperanza al sector de la hostelería en relación con el teletrabajo, porque si en algo estoy de acuerdo con las argumentaciones del señor Gallego (y como bien ha comentado David Blay en este hilo de Twitter) la situación que se viene va a ser jodida para el sector hostelero, y para muchos sectores en España.

Por qué el teletrabajo puede ser un aliado perfecto de la hostelería

Uno de los argumentos a rebatir es que el sector de la hostelería va a perder fuelle por dos motivos principales: zonas turísticas sin turistas y zonas oficinistas sin oficinistas.

Esta apreciación, que bien argumentadla puede ser totalmente valida, deja atrás algunas premisas que es importante tener en cuenta:

  1. Un modelo turístico que está explotando en muchas regiones del mundo, algunas de ellas ubicadas en el sur de Europa, y con España y Portugal, como referentes, es la atracción de trabajadores remotos hacia diferentes territorios. Estos trabajadores remotos, generan economías de arrastre que van mas allá del alojamiento o del espacio de coworking desde el que trabajan, consumiendo también en bares, cafeterías y restaurantes de su entorno. Se trata, además, de un turismo de larga estancia, que se vincula de forma directa con la economía local.
  2. Todos esos oficinistas que trabajan en casa, no se quedan encerrados las veinticuatro horas del día, van a los bares y cafeterías de su entorno (o de otros entornos) a consumir, comprar para llevar o realizan pedidos a domicilio (un negocio en alza para el sector hostelero en España) Además, con las características más idóneas posibles, muchas de estas personas también se desplazan a trabajar desde cafeterías o bares (de forma puntual y controlada) consumiendo de forma permanente y haciendo de efecto reclamo para otros trabajadores en remoto.
  3. En muchos sentidos, el sector de la hostelería se va a tener que reconvertir, al menos en parte, exactamente igual que lo van a tener que hacer muchos sectores en el siglo XXI. Algunos negocios, sobre todo en ciudades más grandes, ya se han adelantado y han llevado la delantera, tematizando sus locales, dejando espacios para trabajar de forma conjunta, ofreciendo bonos con ofertas… en definitiva, aportando valor añadido al servicio que se presta dentro de los mismos.
  4. El teletrabajo puede suponer un impulso, o al menos una ayuda, para muchos sitios de restauración: almuerzos de comunidades de freelancers, encuentros o reuniones de equipos que trabajan en remoto, celebración de eventos para comunidades de Meetup, encuentros de afterworks, etc. Y, sobre todo, para aquellos bares, cafeterías y restaurantes que van a descubrir muchas personas en los barrios en los que ahora viven y no solo duermen 😉
  5. El teletrabajo es completamente voluntario, y no se puede realizar en todo tipo de trabajos, por lo que seguirán estado presentes en muchas zonas de oficina, esas personas que se tomarán su café, su desayuno o su almuerzo, sin suponer un perjuicio alguno para el mismo. Decir que el teletrabajo hace daño en este sentido, es tan grotesco como decir que llevarte la comida en un tupperware y calentarla la oficina es un mal negocio.

Bonus track

Los bonos de hostelería

Los bonos de hostelería podrían ser una buena alternativa para paliar parte de la situación, aunque no creo que sean una corrección definitiva para negocios que ya estaban tocados, o semi-hundidos, antes de la crisis.

Los mismos podrían venir acompañados por iniciativas, ofertas, packs o ideas que inviten a los teletrabajadores a acudir a los negocios de hostelería. Sin duda, se va a tener que hacer un ejercicio de creatividad y acción digno de titanes para encauzar la situación, pero eso es, en parte, responsabilidad de una pandemia (la peor que hemos vivido en el último siglo) y no del teletrabajo.

En cuanto a la parte de la normalidad, me reservo escribir un artículo específico sobre ello, pero si quieres un adelanto en forma de spoiler, más nos vale que la nueva normalidad se parezca poco a la antigua, o creo que el desempleo va a ser el menor de nuestros problemas a medio plazo.

Carlos Jonay Suárez Suárez

Carlos Jonay Suárez Suárez

Apasionado del mundo de la estrategia digital, de crear proyectos con gente que mola y de gastar suela en las montañas.

2 Comentarios

  • Alessia dice:

    Genial el artículo! Yo creo que una persona que teletrabaja, ahorra en otras cosas, además necesita salir de casa, ergo gasta para salir a comer: que si el coworking y salgo a comer con los demás, que si es una excusa para verse con alguien después de estar encerrado en casa 8 horas. Y tiene más poder adquisitivo: ahorrando en gastos de transporte, gasolina, tiempo, está menos estresado y con más ganas de salir, y encima viaja más!! Es un trabajador del siglo XXI más receptivo y más feliz!
    Vamos, que la hostelería tiene que reinventarse exactamente como han hecho otros sectores. Donde vivo, en Baleares, muchos bares y restaurantes se han puesto las pilas con página web, ofreciendo comida a domicilio para que se fomente el consumo de los productos locales, reparto a domicilio gratuito. Olé por ellos!

    • Escuela Trabajo Remoto dice:

      Muchas gracias por el comentario Alessia. Cien por cien alineados con lo que comentas, es momento de cambiar y de adaptarse a la situación actual (y futura) que traerá, en muchos sentidos, el teletrabajo 🙂

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